Written by: "Jorge Vilaplana"

Os lo debo (te lo debo), y aquí está; mi más sincero agradecimiento

Querido lector,

Tras largo tiempo inactivo, aquí estoy de nuevo, dándote el coñazo con mis reflexiones, pensamientos y, cómo no, también sentimientos. Y, muy posiblemente, pensarás, ¿por qué ahora? ¿por qué tras tantos meses sin escribir lo hago en estos momentos (con el calor que hace y la pereza que da ponerse delante del ordenador)? Pues la respuesta es bien sencilla; porque mañana, 18 de agosto, sumo un nuevo año a mi casillero y te debo muchísimo. Sí, sí, no pongas esa cara. Te debo mucho. ¿Qué por qué? No te preocupes, ahora mismo te lo explico…

Dicen que cada uno de nosotros somos cómo somos por todo lo vivido y, sobre todo, por las personas que, de una manera u otra, han formado parte de nuestra vida. Y, efectivamente, creo que es así. Para bien o para mal, estoy convencido que no sería quién soy actualmente sin todas aquellas personas que, aunque sea mínimamente, han estado presentes en algún momento de mis 35 años. Y ahí, claro está, estás tú que me lees y, en ocasiones, me das tu opinión, dándome o quitándome la razón, abriéndome los ojos o, simplemente, mandándome un saludo.  

Con ellas (y contigo) he vivido regulares, malos y peores momentos pero, sobre todo, buenos, geniales y extraordinarios segundos, minutos, horas, días, meses y años de risas, felicidad, amor, sinceridad, ternura y amistad. Instantes que por siempre quedarán en mi mente y, por supuesto, en mi corazón. Por eso, hoy en día, afortunadamente, puedo decir, bien alto y bien claro, que me encuentro en paz conmigo mismo. Que me siento feliz y tremendamente orgulloso por nacer dónde nací, por la familia en la que lo hice (sinceramente, creo que no hay mejores personas), por la pareja y amistades que han sabido comprenderme, respetarme y quererme tal y como soy (con mis defectos y virtudes), por los compañeros de colegio, instituto, universidad y colegio mayor que me vieron crecer y madurar, por los compañeros de trabajo que me aguantan incansablemente día a día y por [email protected] [email protected] que se han cruzado en mi camino dejándome, a su forma, su sellito de identidad.

Me aportáis energía, me inyectáis positivismo y, en definitiva, me dais la vida. Por todo ésto, mi más sincero agradecimiento.

Querido lector, Tras largo tiempo inactivo, aquí estoy de nuevo, dándote el coñazo con mis reflexiones, pensamientos y,...

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#LaNuciaEnFestes; diversión, alegría y color

Hace unas semanas, gracias a La Nucía, tuve la oportunidad de vivir, desde adentro y como si de un nuciero me tratara, un día de sus fiestas en el I Fun Trip #LaNuciaEnFestes. Sin duda alguna, una experiencia única llena de diversión, alegría y color que, además, me ofreció la oportunidad de conocer a grandes profesionales (y mejores personas) como Verónica y Jesús Martínez de Vero4Travel, Pablo Melian de Gin&Twitts, Rafa y Toni Esteve de Social Media Blog TripFabián López de EcommasterPaquito Lorente de Sinaia MarketingJesús Martínez de Big Branding y Cristina Rodríguez, Consultora y Asesora turismo y hoteles.

La jornada se desarrolló de la siguiente manera…

Para empezar, un buen almuerzo en la Penya L’Aixeta, la más numerosa en estas fiestas. En un ambiente agradable y cercano, amenizado por la divertida música de la banda, cargamos pilas de la mejor forma posible para la larga jornada que teníamos por delante.

Poco más tarde, tuvimos el privilegio de conocer, más a fondo, la localidad a través de un ruta en unos preciosos coches antiguos. Se trataba de una exposición compuesta por, cerca de, 30 automóviles clásicos de las más prestigiosas marcas. A mí me tocó toda una joya, ¡ni más ni menos, un Rolls Royce de 1.958! ¡Qué pasada!

 

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Seguidamente, presenciamos la mascletà. ¡Ritmo, pólvora y emoción en estado puro! Después de dicho espectáculo, y antes de la comida, tocó el turno de visitar la Penya La Granera, donde los nucieros continuaron demostrando, con un trato cercano y amabilísimo, el excepcional pueblo que son.

Para comer volvimos a la Penya L’Aixeta. La jornada iba, poco a poco, subiendo de intensidad y eso se notaba en el ambiente; risas, bailes, música cargada de ritmo… Sin duda, fue uno de los momentos más divertidos de toda la jornada. El broche final lo puso Pablo, cómo no, con la preparación de unos excepcionales gin tonic… ¡Qué viva el gin y el buen gusto!

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A las 16:30 nos dirigimos a la partida de pilota valenciana de veteranos. Personalmente, nunca había presenciado una y, aunque he de reconocer que no logré entender totalmente sus reglas, la disfruté al máximo. Eso sí, un detalle se me quedó grabado; para cada partida, como mínimo, ¡son necesarias unas 15 pelotas!

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A media tarde, pudimos conocer, con todas clase de detalle, las magníficas instalaciones de la Ciudad Deportiva Camilo Cano. Bastaron unos pocos minutos para saber las razones de que La Nucía recibiera el Premio Nacional del Deporte. Sencillamente, ¡impresionante!

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La jornada iba llegando a su fin, pero todavía quedaba uno de los platos fuertes del día, ¡l’Entrà de Penyes! Rodeados de buena gente, de un ambiente festivo y, sobre todo, de gran colorido acudimos a recoger a la Reina de las Fiestas para, posteriormente, acudir a la Plaza Mayor y presenciar el pregón. ¡Qué ambientazo! Allí, las penyas fueron, una a una, fotografiándose con la Reina y sus Damas poniendo el broche final, a la espera del concierto de El Arrebato, al primer día de fiestas.

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En resumen, fue un día inolvidable cargado de alegría, festividad, energía positiva, y amistad que, por supuesto, recomiendo a todo el mundo. Por ello, quiero agradecer, desde aquí, al Excelentísimo Ayuntamiento de La Nucía y, especialmente, a su alcalde, D. Bernabé Cano, y a mi gran amigo Toni Buades la invitación y el trato recibido a lo largo de toda la jornada.

Ya sabéis, si queréis vivir en primera persona toda la magia de La Nucía y sus fiestas, ¡no dudéis en visitarla y adentraros de lleno en ellas!

Hace unas semanas, gracias a La Nucía, tuve la oportunidad de vivir, desde adentro y como si de un nuciero me tratara, u...

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El caso “La mala costumbre”

No recuerdo el tiempo exacto que llevo escribiendo. Ya desde pequeño, más o menos con 7 años, me encantaba ponerme delante de la máquina y plasmar en un folio todo lo que se pasaba por mi cabeza. Pequeños relatos llenos de imaginación, avalados por la crítica de mis padres, que grapaba y guardaba como si de grandes tesoros se tratara.

Desde 2.008 aproximadamente, lo hago en el mundo online. Reflexiones de un pez grande, si no me equivoco, es mi tercer blog personal. Aunque con el paso del tiempo los breves relatos han ido desapareciendo dando paso a textos muy personales, cargados de sentimiento, la esencia se mantiene intacta; siempre he escrito para divertirme, para mostrar mi yo más profundo, para sentirme un poco más libre y, sobre todo, para llegar al corazón de los que me rodean.

Cuento ésto a raíz de un post que tuve la suerte de leer hace unos días llamado La mala costumbre. Su autora (@itwitera en Twitter), una joven desconocida hasta el momento para mí, escribió lo que a mi juicio es una auténtica maravilla. Sin otro propósito que comunicar su forma de ver y, sobre todo, de sentir la vida, su escrito está teniendo gran repercusión en las redes sociales; su blog, El rincón de Floricienta, ha recibido más de un millón de visitas y su artículo se está extendiendo como la pólvora en Facebook (yo mismo lo compartí entre mis contactos) además de recibir infinidad de comentarios. Como es lógico, y más en el entorno 2.0, entre todos estos comentarios se pueden observar opiniones muy positivas conviviendo con algunas, a mi parecer, excesivamente críticas. Ésto ha provocado la rápida reacción de la escritora quien, dos días después de publicar La mala costumbre, ha lanzado nuevo post titulado Gracias. En él explica su enorme sorpresa ante todo el “revuelo” que está causado su artículo, así como también se defiende de las despiadadas críticas (en algunos casos, se ha llegado a analizar párrafo por párrafo de su texto) para terminar de la siguiente forma; “Si antes escribía para mí, sin pensar en gustar ni agradar a nadie, ahora seguiré haciéndolo con más ganas y con más fuerza que nunca. Y más ahora que sé, que mi propósito de llegar al corazón de las personas es posible. Es real. Es alcanzable.

Sin duda alguna su caso, el caso La mala costumbre, ha supuesto un antes y un después para aquellos que escribimos desde los sentimientos, desde la pasión. Nos ha enseñado el poder que tienen nuestras palabras, cada letra que incluímos en nuestros escritos. Nos ha enseñado que con autenticidad, valentía y sensibilidad se puede llegar al interior de la gente. Nos ha enseñado que aunque los valores no están en alza todavía quedan personas que luchan día a día por ellos. Pero sobre todo nos ha enseñado que un mundo mejor es posible, es real. Gracias.

No recuerdo el tiempo exacto que llevo escribiendo. Ya desde pequeño, más o menos con 7 años, me encantaba ponerme delan...

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Las golosinas que me quedan…

El otro día, y tras la insistencia de mi madre, cayó en mis manos este texto del poeta y novelista brasileño Mario de Andrade. Un escrito sincero, puro, maduro y lleno de sentimiento con el cual me siento plenamente identificado.

Tras su lectura, una breve pausa de reflexión. Y, tras ésta, una pregunta; y tú, ¿cómo quieres gastar las golosinas que te quedan?

Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora…

Me siento como aquel chico que ganó un  paquete de golosinas: las primeras las comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocas, comenzó a saborearlas profundamente.

Ya no tengo tiempo para reuniones  interminables, donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.

Ya no tengo tiempo para soportar absurdas personas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.

Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.

No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.

No tolero a maniobreros y ventajeros.

Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de  sus lugares, talentos y logros. 
Detesto, si soy testigo, de los defectos que genera la lucha por un majestuoso cargo.

Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos.

Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.

Quiero la esencia, mi alma tiene prisa…

Sin muchas golosinas en el paquete…

Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.

Que sepa reír, de sus errores.

Que no se envanezca, con sus triunfos.

Que no se considere electa, antes de hora.

Que no huya, de sus responsabilidades.

Que defienda, la dignidad humana.

Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.

Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.

Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas…

Gente a quien los golpes duros de la vida, le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.

Sí… tengo prisa… por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.

Pretendo no desperdiciar parte alguna de las golosinas que me quedan…

Estoy seguro que serán más exquisitas que las que hasta ahora he comido.

Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.

Espero que la tuya sea la misma, porque de cualquier manera llegarás…

“El valioso tiempo de los maduros”, Mario de Andrade

El otro día, y tras la insistencia de mi madre, cayó en mis manos este texto del poeta y novelista brasileño Mario de An...

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El tiempo es tuyo

El otro día, en uno de esos momentos de inspiración, escribí el siguiente tweet:

“Cree en ti, en que eres capaz de conseguir todo aquello que deseas, porque sino crees tú nadie lo hará por ti…”

Desde entonces, y de forma diaria, esa frase no deja de visitarme. Y, sinceramente, me gusta que lo haga. Es más, creo que cada uno de nosotros la debería de llevar grabada a fuego…

Como un día dijo Baltasar Gracián, “Todo lo que realmente nos pertenece es el tiempo; incluso el que no tiene nada más, lo posee”. Y es que el tiempo es algo que, aunque todos compartamos, tiene un valor incalculable. Sin duda, el mayor tesoro con el que contamos.

Sin embargo. cuando no nos llegamos a conocer del todo, cuando no sabemos quiénes somos realmente, cuando no confiamos en nuestras posibilidades, en que somos capaces de hacer todo lo que nos propongamos, cuando vamos por la vida “haciéndonos pequeñitos” ante cualquier situación y no somos conscientes de que somos unos gigantes, tiramos a la basura el tiempo, nuestro tiempo. Aquel que se nos está ofreciendo y ya nunca volverá. Aquel que un día, mirando atrás, querrás recuperar.

Que nada ni nadie te haga sentir que no eres capaz, que no vas a cumplir tus sueños. Recuerda que tienes una vida por delante para hacerlo. Como tú quieras, como tú lo sientas.

Sólo tienes que creer en ti, en tus convicciones, y, como diría el profesor Holland, encontrar tu propio camino y caminar en cualquier dirección, hacia donde tú quieras…

El otro día, en uno de esos momentos de inspiración, escribí el siguiente tweet: “Cree en ti, en que eres capaz de conse...

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Confianza; un bien muy preciado

No puedo estar más de acuerdo con esta afirmación de Ortega y Gasset; “La fidelidad es la confianza erigida en norma”. La confianza es un elemento fundamental, la base, en cualquier tipo de relación; ya sea de carácter familiar, con tintes amorosos o, simplemente, una buena amistad. Sin ella no hay pilares que fortalezcan la unión entre dos personas, sin ella todo es “falso”, artificial e irreal. Sin embargo, ¡qué difícil parece encotrarla hoy en día! ¿No os parece?

Por todos es sabido que la archiconocida crisis no sólo afecta a lo económico, sino que también lo hace a algo mucho más importante; la educación y los valores de las personas. Conforme pasa el tiempo parece que el egoísmo y el bienestar propio le gana terreno a todo lo demás, importando bien poco (o nada) lo referente al otro. Este egoísmo repercute, en muchos casos, sobre las relaciones con otras personas lo que afecta, directamente, a la confianza. Confianza que se ve rota con engaños, mentiras y decisiones que sólo buscan el placer de uno mismo sin importar el resto (cuánto mal ha hecho la errónea interpretación del famoso “carpe diem”). Sin darnos cuenta, permitiéndonos arrastrar por la corriente del caudaloso río que parece ser nuestro día a día actual, estamos dejando de lado una parte esencial de nuestra propia existencia, algo tan preciado y poderoso como es el poder confiar, poder delegar y apoyarte en todo momento en otra persona sabiendo que ésta te va a responder como deseas.

Porque como dijo John Lennon, “Un sueño que sueñas solo es sólo un sueño. Un sueño que sueñas con alguien es una realidad.”

No puedo estar más de acuerdo con esta afirmación de Ortega y Gasset; “La fidelidad es la confianza erigida en norma”. L...

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Así te quiero yo…

Porque en ocasiones se quiere porque sí, sin explicaciones. De la forma más intensa que se ha hecho nunca. Por encima de todo y de todos. Sin dudas. Sin condiciones. Con el corazón, con el alma. Porque así te quiero yo…

Porque en ocasiones se quiere porque sí, sin explicaciones. De la forma más intensa que se ha hecho nunca. Por encima de...

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Ya no necesito más

Parece que, por naturaleza, las personas nunca nos conformamos con lo tenemos. Da la impresión que, con tal de sentirnos bien con nosotros mismos, tenemos la imperiosa necesidad de poseer más y más, adentrándonos de esta forma en un círculo de dificil salida. Queremos un coche mejor, una casa más amplia, un trabajo donde ganemos más y seamos más valorados… y así un sinfín de aspectos que, diariamente, forman parte de nuestras vidas.

Cuando entramos en esta dinámica dejamos a un lado el verdadero motivo de estar aquí; ser felices. Corremos el peligro de que llegue el momento en el que, si no alcanzamos todo lo que deseamos, nos sintamos frustrados, defraudados y, por consiguiente, infelices.
No es tarea sencilla, y con esto tampoco digo que seamos conformistas, sólo que intentemos no obsesionarnos con ello. Luchemos siempre por aquello que deseemos, pongámonos metas, pero aprendamos también a disfrutar lo que tenemos.

Como se dice coloquialmente, resulta muy fácil hablar “a toro pasado” pero por eso precisamente, porque lo he vivido, porque lo he aprendido, cuento mi experiencia; por mi forma de ser, ni mejor ni peor, nunca he tenido lo material como aspecto primordial en mi vida. Siempre he tenido claro que para ser feliz me bastaba sentirme acompañado y querido, con una pareja, con mi familia y [email protected], y ganar lo suficiente como, para de vez en cuando, darme un pequeño capricho. No he querido nunca nada más. Poder disfrutar de la vida con la gente a la que quiero.

Miro atrás y me reencuentro de frente con la disconformidad y la resignación que tanto me acompañaron hace meses. Aunque, a priori, lo tenía todo para ser feliz, he de reconocer que no lo era. Me sentía querido por mi familia y [email protected], tenía (y tengo) el perro que siempre he deseado, un trabajo que, más o menos, me permite cierta calidad de vida y una casa que, por su ubicación, proporciona mucha tranquilidad y calidad de vida. No obstante, me faltaba algo. Algo que ansiaba y añoraba desde la niñez. Algo con lo que siempre había soñado. Algo que necesitaba; mi compañera de viaje.

Ahora que estás aquí, ahora que te encontrado, es cuando puedo decir; soy feliz. Ahora es cuando tengo todo lo que siempre he deseado en mi vida. Quedan iluisones y sueños por cumplir, metas por alcanzar, pero sé que, si es a tu lado, llegaremos a donde nos propongamos.

Porque ahora ya, no necesito más…

Parece que, por naturaleza, las personas nunca nos conformamos con lo tenemos. Da la impresión que, con tal de sentirnos...

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En ese preciso momento

Es en ese preciso momento, cuando cierras los ojos y te olvidas de todo lo que tienes a tu alrededor por unos segundos, cuando cientos de recuerdos acuden, bruscamente y agolpándose los unos con los otros, a tu mente. Recuerdos de buenos y malos momentos vividos a lo largo del camino. Recuerdos de la infancia, de la escuela, de la adolescencia, de la familia, de los amigos… Recuerdos que, de una forma u otra, han marcado tu vida y te han hecho ser quien eres ahora mismo.

Es en ese preciso momento cuando eres consciente de todos los obstáculos que, aunque pensaras que nunca ibas a poder vencer, has logrado superar. Obstáculos que te han hecho más fuerte, más valiente.

Es en ese preciso momento cuando respiras profundo, te sientes un poco más grande, y tienes la certeza de que no hay que perder un solo segundo.

Es en ese preciso momento cuando te das cuenta de que, pase lo que pase, lo único que importa es VIVIR. VIVIR en mayúsculas, sin importar nada más.

Es en ese preciso momento cuando VIVES

Es en ese preciso momento, cuando cierras los ojos y te olvidas de todo lo que tienes a tu alrededor por unos segundos,...

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Mi trozo de cielo

Siempre he creído que sin las personas y sin las relaciones entre ellas, solos en este mundo, no seríamos nada. Ni el dinero, ni lo material ni, por supuesto, nuestra propia persona resulta suficiente. Conforme pasa el tiempo tengo más afianzada esta idea. Y , sobre todo, desde hace 5 meses…

Por suerte, hay personas en tu vida que te acompañan, te apoyan y te hacen reír pero, por encima de todas ellas, siempre destacará una. Una que sólo se cruza en tu camino una vez en la vida. Una que aparece como por arte de magia, de forma extraordinaria, como si el cielo te obsequiase con un trozo de él, convirtiéndose en el mayor tesoro que alguien puede poseer. Una que, además de acompañarte, apoyarte y hacerte reír, guiará tu corazón para siempre, compartiendo tus mismos sueños, entendiendo tus miedos, perdonando tus errores, aceptando tus defectos y, sobre todo, dándole sentido a tu propia existencia.

Es en ese momento, cuando la vida te brinda el mejor regalo que te puede ofrecer, cuando verdaderamente entiendes que sin las personas y, sobre todo, sin una de ellas la vida no tendría ningún valor.

Porque sin ti no sería nada, mi trozo de cielo…

Siempre he creído que sin las personas y sin las relaciones entre ellas, solos en este mundo, no seríamos nada. Ni el di...

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