Trepas [email protected]

Me han educado diciéndome que siempre sea yo mismo. Que para eso, primero es necesario encontrarme y, una vez haya averiguado quién soy y cuál es mi espacio en este mundo, sea fiel a mis principios, intentando corregir los defectos y potenciar las cualidades.

Con la experiencia de mis casi 31 años me rindo ante lo obvio, dándoles la razón y, sobre todo, agradeciéndoles enormemente a mis padres el haberme guiado de esa forma, reforzando mi autoestima y haciéndome ver que lo mejor está en el interior de cada uno, en la autenticidad.

Estoy seguro que cada una de las personas que, hasta el momento, nos hemos encontrado por el camino piensan de la misma forma y que además se esfuerzan, día a día, por conseguirlo. Pero lo cierto es que no es así. La ambición, el poder y un ego desmedido son, en muchas ocasiones, tentaciones difíciles de esquivar, incluso capaces de sacrificar la esencia de uno mismo.

La vida 2.0, por mucho que digan, no difiere tanto de la realidad. Hace ya casi 2 años que comencé mi andadura en Twitter y, desde un principio, lo que más me llamó la atención (de hecho todavía me la sigue llamando), sin duda alguna, fue la simpatía, cordialidad y educación que los seguidores del pájaro azul desprendían. Usuarios con un perfil muy diferente al que me tenían acostumbrado otro tipo de redes; activos, solidarios y con gran capacidad de autocrítica.

No obstante, detrás de esas cualidades se esconde, en muchos casos, un doble yo, un papel. Se quiere transmitir una imagen de alguien que no se es con tal de obtener un beneficio a cambio, ya sea, por ejemplo, la potenciación del ego o la obtención de un trabajo (algo, en parte, comprensible por los momentos que atravesamos). ¿Quién no se ha encontrado con tweets en los que, sin motivo alguno, se cita a algún usuario con miles de seguidores incitándolos a una forzosa conversación? o, mejor aún, ¿quién no ha leído tweets donde se habla de un tema muy específico cómo si se fuera todo un experto en la materia cuando en realidad se desconoce completamente?

Está claro que, al igual que en la vida 1.0, cada [email protected] lucha por lo que quiere de la forma que cree conveniente pero, para bien o para mal, este modo de intentar alcanzar los objetivos personales no va, ni irá, con mi persona.

¿Y tú, qué camino escoges?

Me han educado diciéndome que siempre sea yo mismo. Que para eso, primero es necesario encontrarme y, una vez haya averiguado quién soy y cuál es mi espacio en este mundo, sea fiel a mis principios, intentando corregir los defectos y potenciar las cualidades.

Con la experiencia de mis casi 31 años me rindo ante lo obvio, dándoles la razón y, sobre todo, agradeciéndoles enormemente a mis padres el haberme guiado de esa forma, reforzando mi autoestima y haciéndome ver que lo mejor está en el interior de cada uno, en la autenticidad.

Estoy seguro que cada una de las personas que, hasta el momento, nos hemos encontrado por el camino piensan de la misma forma y que además se esfuerzan, día a día, por conseguirlo. Pero lo cierto es que no es así. La ambición, el poder y un ego desmedido son, en muchas ocasiones, tentaciones difíciles de esquivar, incluso capaces de sacrificar la esencia de uno mismo.

La vida 2.0, por mucho que digan, no difiere tanto de la realidad. Hace ya casi 2 años que comencé mi andadura en Twitter y, desde un principio, lo que más me llamó la atención (de hecho todavía me la sigue llamando), sin duda alguna, fue la simpatía, cordialidad y educación que los seguidores del pájaro azul desprendían. Usuarios con un perfil muy diferente al que me tenían acostumbrado otro tipo de redes; activos, solidarios y con gran capacidad de autocrítica.

No obstante, detrás de esas cualidades se esconde, en muchos casos, un doble yo, un papel. Se quiere transmitir una imagen de alguien que no se es con tal de obtener un beneficio a cambio, ya sea, por ejemplo, la potenciación del ego o la obtención de un trabajo (algo, en parte, comprensible por los momentos que atravesamos). ¿Quién no se ha encontrado con tweets en los que, sin motivo alguno, se cita a algún usuario con miles de seguidores incitándolos a una forzosa conversación? o, mejor aún, ¿quién no ha leído tweets donde se habla de un tema muy específico cómo si se fuera todo un experto en la materia cuando en realidad se desconoce completamente?

Está claro que, al igual que en la vida 1.0, cada [email protected] lucha por lo que quiere de la forma que cree conveniente pero, para bien o para mal, este modo de intentar alcanzar los objetivos personales no va, ni irá, con mi persona.

¿Y tú, qué camino escoges?

About the author

Jorge Vilaplana

Comunicador con ganas de vivir, sentir y soñar. Formando parte de @Talk2Us_. Socio de @aerco_comunidad. Me puedes leer en @phusions y @Themapmakers

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